Un fotógrafo no debe hacer retratos sin tener en cuenta el carácter o el humor de las personas que tiene en frente. En caso contrario, la fotografía resultante no será más que una representación gráfica de un ser humano. Un buen retrato debe transmitir el estado de ánimo de las personas en el momento del disparo y para ello es importantísimo observar a la persona que se pretende retratar.
"La cámara es un cuaderno de bocetos, un instrumento para la intuición y la espontaneidad"
Henri Cartier-Bresson